El ritmo de trabajo. Voy contando los minutos…

 

Siempre me gusta en el blog relacionar recuerdos de infancia y la actualidad de nuestras empresas. Hoy os voy a hablar de lo rápido que pasa el tiempo, la presión que sobre todos ejerce y os invito a recordar una canción de los 80 de un grupo de tecnopop llamado Azul y Negro, que para mi refleja esta sensación.

Muchos trabajadores se quejan de que no tienen tiempo para cumplir los objetivos que se plantean, lo que lleva aparejado un aumento del estrés. Pero hoy no me quiero centrar en la gestión del tiempo personal, sino en la presión del tiempo a la que están expuestos en las líneas de producción, por los ritmos de trabajo impuestos.

Para ponernos un poco sesudos sobre el tema, voy a citar la NTP 916 para ver como la fatiga global está afectada por un conjunto de fatigas acumuladas, entre la que está el ritmo de trabajo. Según la NTP  “La fatiga laboral se puede estructurar en tres
tipos: la física o biomecánica derivada de los esfuerzos musculares, de la posición de trabajo, de los movimientos repetitivos y del manejo manual de cargas la psíquica
derivada principalmente de la sobrecarga mental del trabajo, o sea, de la presión en el trabajo y todo lo que comporte estrés, la carga mental propiamente dicha por el procesamiento continuado de información, y finalmente, las tensiones derivadas de la organización del trabajo y las relaciones laborales. La rutina, y falta de autonomía y contenido del trabajo, que también formaría parte de la fatiga psíquica, la hemos denominado, fatiga subjetiva.”

Evidentemente, todos estos riesgos suelen acabar afectando al trabajador porque desarrolla Trastornos Musculoesqueléticos (TME) o estrés. Pero también a la empresa, porque la productividad de estos trabajadores disminuye y se aumenta el absentismo y el presentismo.

No existe una solución mágica para luchar contra la sensación de falta de tiempo en una cadena, y la mayoría de ellos pasan por cambios organizacionales que habría que analizar en profundidad, pero voy a citar unos consejos para que los trabajadores puedan estar mejor preparados ante este riesgo al que están expuestos:

  1. Cococer su cuerpo. Aumentar la percepción corporal y realizar estiramientos de los músculos que más trabajan durante la jornada, les permitirán recuperarlos adecuadamente y evitar lesiones.
  2. Buscar el equilibrio. El equilibrio entre la vida profesional, personal y familiar es fundamental. Tener actividades que le relajen fuera del trabajo y aplicar técnicas de relajación dentro de él (como mindfullness) permite evitar el estrés.
  3. Mantener la línea. Tener una alimentación equilibrada y consciente hace que podamos hacer frente a las exigencias energéticas del trabajo. Además hacer ejercicio como hobby (basta con pasear por el campo) ayuda a evitar los TME.
  4. Aprender a descansar. Mantener unos horarios constantes, dejar los problemas antes de entrar al dormitorio, no utilizar aparatos electrónicos en la cama (nada de candy crush!) ni tener televisión en la habitación ayudan a mejorar el sueño y descansar cuerpo y mente mejor.

Ah!, al final me dejaba la canción!! Ésta sirvió como sintonía de la vuelta de 1983 que, como  juego, os propongo que acertéis el ganador. Su apodo era el caiman y ganó, aparte de esta vuelta, 5 tours, 3 giros y otra vuelta más.

 

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